Artola (Astigarraga): Abril 05, 2023

Seguimos con las celebraciones del XXX Aniversario de las Kupelas Asesinas y la tradición de ir de sidrerías en Semana Santa, AKA Semana de Pasión.

Asistentes: Josetxu, Edu y Nesss

Previo

Edu y Nesss van andando desde Hernani hasta el bar de la quedada en Martindegi mientras Josetxu viene en buses (Pesa-Avanza y el BU12 en lugar del BU13 recomendado). El bar, iluminado por fuera, resulta estar cerrado. Yendo hacia el otro bar cercano, entre pabellones, Edu se deprime e intenta entretenerse en los columpios mientras llega Josetxu. De ahí vamos andando, cuesta arriba y tirando fotos aprovechando que hay luz, está despejado, hay vistas, y la puesta de sol está colorida. A Josetxu habría que haberle metido lingotes de plomo en la mochila, porque sube que da gusto. Y luego dicen de otro! En el camino Nesss le pregunta si será su primera vez en Artola, a lo que responde con el silencio y se tiene que repetir la pregunta. Dice que no, que lo más arriba que había estado en ese monte era en Oiarbide. En la parte final del camino les adelanta un coche con unos ocupantes que luego tuvieron demasiado protagonismo, como ya se verá.

Sidrería

Entrada entre la cocina y los baños. El comedor principal, con nuestra amplia mesa al lado de varias kupelas de madera a la izquierda, todas abiertas, y más mesas hasta la pared derecha donde la parrilla y la tronera. Al final a la izquierda, otra pequeña estancia con kupelas metálicas, seguidas de la máquina de embotellar, y finalmente, y ya fuera del caserío y sin luz, más kupelas metálicas junto al prado, dos de ellas abiertas, en el que sería nuestro txoko favorito para beber.

En el apartado gastronómico, nos sacaron dos cazuelitas de barro con varios trocitos de txorizo, luego dos tortillas de bakalao muy ricas y de buen tamaño, seguidas de dos bandejas con seis trozos de bakalao con pimientos verdes con patatas y en salsa (sorprendente fórmula que resulta del agrado de todos). Nos avisan que las txuletas tomarán unos 20' lo cual nos alegra porque estamos hartos de pedir en otras sidrerías tiempos muertos para poder beber a gusto. Cuando nos sirven los dos txuletones de hechuras distintas comprobamos que están igual de deliciosos, de sobresaliente ambos (Nesss las alabó gozoso múltiples veces y todos asentimos). Hay que decir que con ellos algunos ya se daban por llenos, pero mientras bebíamos en las kupelas de la calle aparece el camarero hipervitaminado (e incluso mineralizado) y acabamos pidiendo una tercera que ya estaba en los planes de Edu. Esa txuleta, desgraciadamente bastante más hecha que las otras nos deja ya para el arrastre, bufff, es que son muy grandes... pero esta vez no quedaron más que los huesos roidos, faltaría más. El postre fue un cesto de nueces, 3 triangulos de queso por cabeza, una porción minúscula de membrillo ser seis (tocaba a 1x2cm cada) y, eso si, sendas tejas y cigarrillos de Tolosa. Se notó en el postre que comimos mucha carne aunque tuvimos ración extra de nueces y algunas se vinieron con nos. Total: 32€ cada (nos pusieron fácil hacer las cuentas al indicar 6x32=192), y María les dejó 4€ de propi. Un muy buen precio para todo lo que comimos y lo rico que estaba.

Entre las incidencias, destacar que el vaso de María siempre se adelantaba a los demás en los txotxes, y luego tenía querencia a los brindis. Edu no atina a consultar en la homepage cuál fue la anterior vez que vino Josito, necesitamos indexar a los asistentes a cada una, repetía. Nesss casi se queda a vivir junto a una kupela metálica cuando llegan las miríadas de jóvenes de Iparralde, unos 40, que llenan sus vasos hasta arriba antes de sentarse a cenar... y a darnos la cena con sus cánticos continuos: deberían haberse levantado más de las mesas, o comido más, o incluso callarse, copón. Hay que recordar que es también agroturismo; no sabemos si había alguien arriba intentando dormir entonces, pero por su bien esperamos que no (no por el ruido que hicimos, sino por el que hicieron los niños vociferantes que entonaron todos los éxitos en euskera de los años 70 y 80. El doble del Sevilla supera en calorías al resto del mundo ahí presente. Acabamos a menudo en las de la calle, bajo el cielo estrellado... hasta que aparecían las miríadas de gabachos cantores y huíamos como de la peste. En una visita a las parrillas aprovechamos para darle recuerdos a Xabi de parte de del doble de Brian May en Hernani. Al final, justo antes de irnos, Edu comprueba que el ritmo de vida del camarero y del jefe son notablemente distintos. En general, bebimos. Pero sobre todo, comimos y acabamos como las boas. Volveremos.

Epílogo

Iker nos baja en dos tacadas a Hernani por el camino de Oiarbide, con la fortuna de que le toca control de alcoholemia en el primer viaje. Cierto que se cuidadó bastante con el beber... pero no se explica como pudo dar 0.0, y se queda con la boquilla del alcoholímetro como recuerdo del milagro. El coche deja a media distancia a Edu y a Nesss mientras va a recoger al resto, que ya venían de camino. Tras un trago juntos en el Goiz-Argi, donde la música era mejor que la noche anterior, los padres se retiran pronto, que toca madrugar y acompañar a los hijos. Los demás, rematamos en el Zintzarri y en el Kabi. Después de ésos, Josito va a por el bus y el resto nos dedicamos a beber agua en Nesss's para empujar todo lo comido. Luego las próstatas notaron durante la noche todo lo bebido y se limpiaron múltiples veces todas las tuberías.

Al día siguiente, Edu prepara un desayuno tardío con longaniza, chorizo picante, queso rumano,... y sobaos empapado en Fernet-Branca (que ricos estaban!!). Luego vamos a Donosti a pintxear un poco y despedir a Josetxu con un torrijón en La Cepa echando buenas risas con la ex(alumna) de Nesss. Edu y Ness siguen a kalimotxos hasta que se retiran a Hernani unas horas después. Ufff, vaya finde...